Es claro que para el estado peruano las personas procedentes de "ciertos" lugares, étnias y niveles económicos se convierten en ciudadanos de segunda clase. A estos, la administración pública ignora ya que carecen de poder o influencia alguna.
Claramente, el terrorismo no se hubiera propagado y solidificado si el gobierno hubiera tomado en serio lo que pasaba lejos de Lima. Pero, a ser violencia contra el grupo analfabeto, inferior y menospreciado, pareciése que no pasara nada.
Galindo explica que la tradición autoritaria en la época de la república se consolido a través de la recomposición de la clase alta, numéricamente reducida y en cierta manera extranjera o demasiado europea para un país cuya población mayoritaria era indígena. En el presente, es la misma característica de los dueños de las pocas grandes emrpesas peruanas por lo que la condición natural de las razas sigue presente aunque menos descarado.
Si al gobierno le interesa mantener buenas relaciones con los demás grupos de poder, entonces no tendría que preocuparse por lo que pasa con las personas sin poder y "perder el tiempo con ellas". Pareciera que esa fue la mentalidad de los gobiernos en los inicios del terrorismo, por lo que si no se hubiera tomado en serio este problema desde el comienzo.

Bien, aunque hay que ajustar sobre todo la tercera foto de Flores Galindo...
ResponderEliminarNota sobre la parte de Flores Galindo: 3 de 3.5 puntos